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B Anca
Hace una semanaSi fuera por mi le daria al restaurante una nota de 10 y 5 tenedores. La vomida casera, buenisima , raciones abundantes y a un precio imejorable. Gracias. Volveremos
Carly
Hace 2 semanascoincidimos con las fiestas y nos trataron muy muy bien otras 10 estrellas para Juanjo
mar_ac899
Hace un mesFuimos a Villoslada de Cameros para ver el eclipse total en el Parque Natural de la Sierra de Cebollera —locuras de mi hija, que adora las carambolas del Universo— y regresamos “eclipsados”: emocionados no solo por esa obra de arte que pintaron el Sol y la Luna, sino por lo cuidados que nos sentimos durante los tres días que pasamos en Cascadas de Puente Ra.||Cuando al viajar buscamos un lugar en el que dormir a buen precio, lo primero que miramos es la limpieza y la seguridad. Una cosa es que dormir sea asequible y otra tener que pulverizar para descansar a gusto o poner la silla en la puerta, por si acaso.||Cascadas de Puente Ra fue mucho más que un alojamiento limpio y seguro. Fue un abrazo. Nos sentimos de la casa.||Juanjo y Andrea —Andreina, como la llaman en su tierra— tienen una especie de varita mágica que llena de detalles acogedores tu habitación. Y se ocupan de que te encuentres no bien, sino requetebién. Son el alma de este alojamiento, que lleva el nombre de la cascada a la que conduce uno de los numerosos senderos de la Sierra de la Cebollera. Un salto de agua de ¡wow! ,que bien merece bautizar a nuestro maravilloso alojamiento.||Y digo nuestro porque ya lo percibimos así. Mejor dicho: así nos lo hicieron sentir Juanjo y Andrea. Su “bienvenidos” es algo más que una palabra. Es notar que has llegado a tu casa en Villoslada.||Tienes cama de princesa del guisante, con unos colchones y unas almohadas para quedarte remoloneando si no fuera porque te espera un día de caminata entre hayas y robles, bordeando arroyos y descubriendo lugares como la ermita de la Virgen de Lomos de Orios, ligada a la tradición trashumante. Si vas, no dejes de recorrer el laberinto de su pórtico y de dejarte atrapar por la fuerza espiritual del lugar.||Además, en una pequeña salita por la que se cuelan la luz de la mañana y los sonidos del despertar de la plaza de Villoslada, puedes prepararte un café, beber un zumo, hacerte una tostada... O bajar al café que está junto a Cascadas y sentarte bajo la sombra de los árboles.||También tienes restaurante en el propio alojamiento, con un menú que nos pareció digno de Guía Michelin.||Y si dudas sobre qué hacer o adónde ir, pregúntale a Juanjo. Él fue quien nos señaló la mejor “butaca” para contemplar el eclipse y acertó de pleno: fue de VIP.||Volveremos a esta localidad riojana de película. Y volveremos a Cascadas de Puente Ra. Todavía nos queda mucho por ver.||Y, sobre todo, cuando viajas hay lugares en los que duermes y lugares que te abrazan. Este es de los segundos.
Maria Cañellas
Hace un mesFuimos a Villoslada de Cameros para ver el eclipse total en el Parque Natural de la Sierra de Cebollera —locuras de mi hija, que adora las carambolas del Universo— y regresamos “eclipsados”: emocionados no solo por esa obra de arte que pintaron el Sol y la Luna, sino por lo cuidados que nos sentimos durante los tres días que pasamos en Cascadas de Puente Ra.
Cuando al viajar buscamos un lugar en el que dormir a buen precio, lo primero que miramos es la limpieza y la seguridad. Una cosa es que dormir sea asequible y otra tener que pulverizar para descansar a gusto o poner la silla en la puerta, por si acaso.
Cascadas de Puente Ra fue mucho más que un alojamiento limpio y seguro. Fue un abrazo. Nos sentimos de la casa.
Juanjo y Andrea —Andreina, como la llaman en su tierra— tienen una especie de varita mágica que llena de detalles acogedores tu habitación. Y se ocupan de que te encuentres no bien, sino requetebién. Son el alma de este alojamiento, que lleva el nombre de la cascada a la que conduce uno de los numerosos senderos de la Sierra de la Cebollera. Un salto de agua de ¡wow! ,que bien merece bautizar a nuestro maravilloso alojamiento.
Y digo nuestro porque ya lo percibimos así. Mejor dicho: así nos lo hicieron sentir Juanjo y Andrea. Su “bienvenidos” es algo más que una palabra. Es notar que has llegado a tu casa en Villoslada.
Tienes cama de princesa del guisante, con unos colchones y unas almohadas para quedarte remoloneando si no fuera porque te espera un día de caminata entre hayas y robles, bordeando arroyos y descubriendo lugares como la ermita de la Virgen de Lomos de Orios, ligada a la tradición trashumante. Si vas, no dejes de recorrer el laberinto de su pórtico y de dejarte atrapar por la fuerza espiritual del lugar.
Además, en una pequeña salita por la que se cuelan la luz de la mañana y los sonidos del despertar de la plaza de Villoslada, puedes prepararte un café, beber un zumo, hacerte una tostada... O bajar al café que está junto a Cascadas y sentarte bajo la sombra de los árboles.
También tienes restaurante en el propio alojamiento, con un menú que nos pareció digno de Guía Michelin.
Y si dudas sobre qué hacer o adónde ir, pregúntale a Juanjo. Él fue quien nos señaló la mejor “butaca” para contemplar el eclipse y acertó de pleno: fue de VIP.
Volveremos a esta localidad riojana de película. Y volveremos a Cascadas de Puente Ra. Todavía nos queda mucho por ver.
Y, sobre todo, cuando viajas hay lugares en los que duermes y lugares que te abrazan. Este es de los segundos.
Gordon Bertrand
Hace un mesPetit hôtel très basique mais propre et efficace. Il est un peu géré à l'ancienne